
Fuiste una chispa dulce y brillante en un mar de dolor y fatalismo.
Eras hermosa, dulce, sensible y de asombrosa inteligencia, veías todo y a todos con tus enormes ojos, y adorabas los ponies, los castillos y las princesas, no me pedías que te dibujara nada más y nos reíamos de ello con tus padres y los demás voluntarios.
Tus padres y vos vinieron desde Rumania con la esperanza de encontrarte una cura y vivir una vida normal.
Te conocí el año pasado en la Casa, te ví poco (siempre es poco) y me enteré tarde (siempre es tarde) de tu trágico final.
Ahora nos queda tu ausencia, pero sé que lo más difícil le espera a tus padres: convivir con la pérdida de su única hija.
Ojalá sepan darse cuenta de que hicieron todo lo que pudieron y supieron para mejorar tu situación, y que tu destino ya quedaba en manos de... no sé, eso no me atrevo a decirlo, supongo que dependerá de lo que crea cada uno.
Poco más puedo decir: espero que descanses, ya sin dolor; todos los ponies, los castillos y las princesas para vos, siempre.
Pastruki, con respeto y cariño.


Espero que esté en un lugar mejor.
ResponderSuprimirUn abrazo brate
Zivli
Un honor ser amigo tuyo ,Caceres.
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